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Alimentación

Facilidad de Limpieza

Tradicionalmente la limpieza de los caracoles ha sido el principal inconveniente a la hora de cocinarlos. Los caracoles silvestres se alimentan sobre todo de vegetales por lo que al engordar acumulan mucha humedad y el conocido “verdín” o impurezas que retienen de lo que comen. Por ello, antes de cocinarlos, estos caracoles necesitan permanecer al menos dos semanas sin comida para que purguen y queden vacíos de restos del campo, y ser lavados con muchas aguas y con mucha sal que les haga soltar la baba y con ella cualquier impureza que puedan tener en su interior.

En este aspecto los caracoles de granja son completamente distintos, su alimentación consiste en un 70% a base de pienso hecho con cereales triturados y un 30% a base de la vegetación que encuentran en la granja que principalmente es trebol. Esta dieta hace que acumulen muchísima menos humedad e impurezas en su interior y nada de verdín, además, antes de su venta permanecen un mínimo de 10 días secándose en nuestra granja para que podamos entregarlos completamente purgados. Así pues la limpieza de nuestros caracoles consistirá principalmente en lavar con agua los posibles restos que tengan en su exterior y asegurarse de que rompen el opérculo, que es la telita con la que se cierran dentro de su concha. No hara falta echarles sal ya que esto solo hará que segreguen baba para defenderse y no es en absoluto necesario. Al ponerlos a hervir a fuego lento para que salgan de su concha tiraremos la primera agua una vez “engañados”.

Para más información visita la sección de recetas en el blog.

Sabor

El caracol de granja suele ser más suave que el caracol de campo, esto en general y para la mayoría de personas es una gran ventaja, ya que no hay riesgo de encontrar caracoles que amarguen o que sepan mal dentro del guiso, además siempre es favorable de cara a que los prueben los que tienen algun tipo de reparo al comerlos.

Para las personas a las que le gusta el sabor fuerte del caracol de campo nuestra recomendación con el de granja es que al cocinarlos se le añadan los condimentos adecuados en el caldo donde se cuecen, ramas de tomillo, orégano, romero, una hojita de laurel, pimiento choricero, ajos, un hueso de jamon, un puerro, todos estos ingredientes o alguno de ellos, o los que mejor encajen en el gusto de cada uno, potenciarán el sabor del caracol antes de mezclarlo con el sofrito.

Textura

Al igual que el sabor la textura del caracol de granja es suave y agradable, también depende de gustos, hay gente a la que le gustan más tiernos y gente a la que le gustan más tiesecitos. Los caracoles de granja suelen coger buen punto de cocción transcurridos unos 45 minutos, tras los cuales todos quedarán en el mismo punto y no encontraremos sorpresas como podría pasar con los de campo.

Carnosidad

Al tener un mayor porcentaje de alimentación seca los caracoles de granja consiguen retener un mayor tamaño de su cuerpo una vez secados y purgados, es lo que se suele conocer como que “tienen una buena tajada”

Dureza Concha

Uno de los ingredientes principales del pienso con el que se alimentan nuestros caracoles es el carbonato cálcico. Este componente hace que crezcan con una concha dura y resistente, además, solo son recolectados cuando estan “bordados”, que es como se llama al momento en el que el extremo de la concha por el que asoma el cuerpo del caracol acaba con un pequeño reborde hacia afuera.

En muchas recetas se leen comentarios del tipo “lavar removiendo con cuidado para no romper”, o “remover en la cazuela con cuidado”, en el caracol de granja esto no es una preocupación, pues cocinando de una forma normal no se rompe ninguno, evitando así también la incómoda situación de encontrarse trozos de concha de caracol en la salsa.

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