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Ciclo biológico

Trazabilidad

Los caracoles llegan a nuestra granja recien eclosionados de sus huevos, siendo tan pequeños son conocidos como Caracol Alevín.

Se compran a granjas especializadas en reproducción que aseguran que los padres esten libres de enfermedades que puedan transmitir a sus hijos y que la variedad de caracoles reproductores es lo suficientemente amplia como para que no haya problemas de consanguinidad.

Se establece una Guía de ganadería supervisada por los Servicios Agrarios de la Junta de Castilla y León en la que se registra el origen, destino y cantidad de animales para tener un seguimiento completo de la operación.

Del mismo modo, cualquier movimiento de caracoles entre criaderos es supervisado como sucedería con otros tipos de ganadería, así se asegura la trazabilidad de compra-venta y el origen legal y sano de los moluscos.

Uniformidad

Puesto que los caracoles se recolectan en su momento óptimo de madurez se consigue una uniformidad en el tamaño y en el resto de características imposible de obtener en el caracol de campo.

Esta uniformidad permite saber al cocinero como quedarán los caracoles al cocinarlos independientemente de cuando los haya comprado y de la época del año además de evitar sorpresas desagradables al comerlos como caracoles demasiado pequeños, vacíos o con mal sabor.

Disponibilidad

Una vez recolectados los caracoles se secan  y se llevan a hibernación, estado en el que entran con la ausencia de humedad o con bajas temperaturas. Así, en cámaras con temperaturas entre 6 y 8 grados los caracoles se mantienen vivos e hibernados para que estén disponibles en cualquier momento del año.

Se acabo aquello de comerlos solo en «temporada»

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